Y la banda ancha ¿para cuándo?

Quienes usamos algún tipo de computadora u ordenador desde hace unos años, hemos visto todo tipo de conexiones y olas tecnológicas que supuestamente nos iban a hacer navegar por los bravíos mares que rezar ser la Internet.

Desde los tiempos de conexión Dial Up (ésto es, a través de una línea telefónica, mediante un modem y su irritable chillido, y consumiendo pulsos, tiempo y dinero), pasando por el 0610, aquel fabuloso invento incorporaron los ISP o PSI (Internet Service Provider o Proveedores de Servicio de Internet en criollo plano) que nos ahorraban, en teoría, la mitad del valor del minuto teléfonica a partir del duodécimo minuto conectado.

También existieron los 0800, que como en la llamadas a los servicios de atención al consumidor, eran de cobro revertido, por lo que pagaba el IPS. Fueron breves y pocos, y por estos lugares de las pampas seguramente no se habrá oído hablar de ellos.

La última moda post crisis del 2002 fue la conexión “satelital”, aquel invento marketinero que supieron propulsar algunos ISP, sobre todo en las pequeñas ciudades o pueblos en los que el servicio de internet, teléfono y televisión los brindaban las cooperativas de servicios. En realidad nunca mediaba un satélite, sino que era una red WAN (Wide Area Network o Red de Área Amplia en castellano) que es la hermana mayor de la ahora famosa Wi-Fi. El ISP recibe la señal mediante satélite, fibra óptica o a través del cableado telefónico adecuado a tal fin, y la distribuye a sus repetidoras. Las antenas en forma de freidoras de papas fritas o de tostadoras a medio armar que solemos ver colgadas de las paredes, muy alto, o en los techos, son las que reciben la señal y la transportan mediante cable hasta la PC. En ésta se instala una placa WiFi común. Es decir, se amplia la cobertura de una red WiFi a un área bastante mayor de lo normal.
Éste tipo de conexión tiene sus pros y sus contras. Principalmente, entre sus ventajas podemos contar con que no dependen directamente de la línea telefónica. Es decir que si el servicio telefónico es interrumpido local o masivamente, continuaremos conectados al resto del mundo. Pero de esa falta de unión física y su vulnerabilidad a los agentes climáticos es que surge su peor desventaja. El viento disminuye su alcance y potencia de señal, y puede dañar seriamente las antenas. Son difíciles de configurar y mucho más de arreglar. Un técnico amigo es más que imprescindible si contamos con este tipo de conexión.
Tampoco llegan a alcanzar una alta tasa de transferencia, y depende del número de usuarios conectados al mismo nodo. Como en una oficina con WiFi, el caudal de datos disminuye cuanto más usuarios se conecten, y se degrada demasiado si hay usuarios intensivos de programas P2P que descargan archivos pesados de internet.

La siguiente revolución fue el ADSL (Asyncronich Digital Suscriber Line o Línea Digital de Suscripción Asimétrica) que envía y recibe datos a través de las líneas de cobre por las que se transmiten las comunicaciones telefónicas. Cabe aclarar que no cualquier línea es apta para su uso con ADSL, ya que precisan de “estaciones potenciadoras de señal” que son las que permiten altas tasas de transferencia por los cables, y que tienen un alcance de más o menos tres kilómetros. Es por eso que lejos de los cascos urbanos de las pequeñas ciudades o en barrios alejados de grandes urbes no se cuenta con este servicio. Ni hablar de zonas rurales o suburbanas.
Si bien el servicio inicial era de 256 Kbps, rápidamente se incrementó a 512 Kbps, 1024 Kbps (el famoso MEGA que se promociona) y hasta 2536 Kbps (2,5 Mbps). Ésto es, al menos, lo que se cobra en las facturas de los IPS, que en esta zona es Telecom y su IPS Arnet. El monto varía de mes a mes, dependiendo la fecha de cierre, algo que debería ser fijo mensualmente, pero como este país está diseñado para que el que pierda sea el cliente, se cobra así. A ésto hay que sumarle impuestos provinciales, nacionales y tasas que uno vaya a saber de que Ley, Decreto o Reglamentación surgen. Quizás con Internet se financia la búsqueda de más recursos para la lucha contra la vinchuca y la prevención del Mal de Chagas, pero quien sabe?

La tasa de transferencia sí que no es estable, ni siquiera dentro de la misma hora!!! Por momentos está al tope, y se puede descargar archivos o páginas a la misma velocidad que es promocionada, vendida y cobrada, pero por momentos no se puede acceder ni a un servicio básico.

El cablemódem brilla por su ausencia fuera de los grandes centros urbanos, y aún allí se limita a ciertas zonas. De todos modos, requiere de una conexión telefónica para “subir” datos y la conexión del cable coaxil de transmisión de la señal televisiva para la descarga. Es más rápido, más estable, pero infinitamente mucho más incompatible con muchas marcas o tipos de computadoras, y el soporte técnico es conocido por sus falencias y complejidades.

Los que osamos desafiar al mundo casi monopólico de Microsoft y Windows usando otro tipo de computadoras o sistemas operativos, como el Mac OS X de Apple, Linux en cualquiera de sus distribuciones, Unix, BeOS, Amiga u otras plataformas, tenemos que contentarnos con un número aún menor de posibilidades. Ya sea por impedimentos técnicos relacionados al hardware (módems o routers con controladores sólo para Windows), o de inexperiencia o ignorancia técnica (”Disculpe, pero no damos soporte a su máquina/sistema operativo. Debería cambiarse a Windows”) o incluso con desfasajes tecnológicos, como la aparición de Windows Vista y su incompatibilidad casi asérrima con la gran mayoría de hardware y software existente.

Las conexiones satelitales son posibles, aún en puntos remotos. Pero también son prohibitivas y aún muy complejas o de cualidades limitadas. Las conexiones por fibra óptica figuran a años luz de nuestro horizonte tecnológico. Quizás con el desarrollo del tren bala, la ciencia argentina avance tanto que se pueda hacer cableado barato con botellas de gaseosas recicladas.

La promesa de la banda ancha deja bastante que desear. Para algunos mucho más que para otros más afortunados, como el que escribe. Muchas a veces me dan ganas de escuchar el chirrido del modem y así saber, al menos, si la conexión se ha perdido y me he quedado en el medio del océano de Internet y sin salvavidas.-

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